martes, 18 de agosto de 2015

Naranjas tontas

"Ten un naranjo agrio en tu corral, y tendrás botica para ti y para tu vecindad."

"Unos cascos de naranjas agrias en ayunas, la bilis arreglan y al estómago ayudan" 

        Hace unos años planté un naranjo de naranjas tontas, también llamadas naranjas cañadú, porque a Pepi le gustan y no es fácil de encontrar en el mercado.
        Aboné convenientemente la tierra y esperé a que aparecieran los nuevos brotes, pero al poco tiempo observé que sus hojas se volvían amarillentas, que presagiaban lo que al final ocurrió: se secó. Sin embargo, a la primavera siguiente volvió a brotar por debajo, e incluso floreció.
  
          La sorpresa vino cuando comprobé que los frutos no eran los esperados. El naranjo había dado naranjas agrias, lo que confirmaba que había brotado por debajo del injerto.
           En este momento me planteé injertarlo de nuevo y probé con un injerto en espiga que lo había hecho con anterioridad con un peral en pie de membrillo y tuvo éxito.
           Pero en esta ocasión no funcionó, así que en la primavera siguiente me planteé probar con injertos de yema.
           Hice varios, con yemas de pomelo y de naranjas tontas y sólo prosperó el de pomelo.
         Después de dos intentos, sigo sin tener naranjas tontas, pero una mata del naranjo agrio me dará pomelos. Aunque todavía me quedaba otro intento. En este caso probé con el injerto de canutillo.
           Tomé una rama del naranjo de las naranjas tontas y le extraje el canutillo.
          Seleccioné la rama del naranjo agrío en la que insertaría el canutillo y lo coloqué desplazándolo hasta que quedó completamente acoplado en el tallo.
          Repetí la operación con un segundo canutillo procurando que quedara ajustado a la madera del tallo para facilitar la circulación de la savia.
           A las pocas semanas pude contemplar como brotaba la yema. Le coloque una rama seca atada con cinta para evitar que por accidente se rompiera el brote y al poco tiempo aparecieron las hojas.
           Ahora el brote tiene una altura considerable y lo he protegido, atándolo al tronco para que el fuerte viento reinante no lo rompa.

          Por fin estoy en condiciones de decir que quizás dentro de un par de años Pepi pueda comer naranjas tontas de este árbol. 

RECETA
Piel de naranjas confitadas:

INGREDIENTES

  • 6 naranjas (sólo la piel)
  • 600 gramos de azúcar
  • 300 mililitros de agua
PREPARACIÓN
          Se lavan bien las naranjas, y se pelan, eliminando la parte blanca. Se corta a tiras y se deja en remojo durante 12 horas, después se escurren.
           En un cazo se pone el agua y el azúcar. Cuando empiece a hervir se van incorporando las tiras y se remueven durante 15 minutos.
          Pasado ese tiempo se apartan y se dejan reposar en el almíbar durante tres días. Por último se vierten en un cazo y se dejan al fuego durante 5 minutos, hasta que el almíbar quede espeso.


          Es muy útil para incorporarlas a los bombones, yogures o bizcochos.

           Otra opción es dejarlas secar separadas sobre papel de horno y añadirle azúcar.

 De esta manera podemos rebozarlas con chocolate.

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