sábado, 23 de mayo de 2015

He injertado el almendro

"Como el almendro florido has de ser con los rigores, si un rudo golpe recibes suelta una lluvia de flores" (Salvador Rueda).

          Ya he comentado en otras ocasiones mi predilección por los árboles, de manera que cada año procuro plantar alguno nuevo.
           Hará 5 ó 6 años se me ocurrió sembrar un almendro. Fui al vivero y compré uno al azar pues no tenía predilección por ninguna variedad en especial.
           Lo planté cerca de la casa a unos metros de la palmera. Cuando llegó la primavera, brotó con vigor y rápidamente se enraizó.
           Cada año aumentaba su tamaño llegando a hacerse un árbol robusto, pero apenas si florecía y le cuajaban escasas almendras, a lo más tres o cuatro.
          Así que llegado el menguante de enero, me planteé hacerle un injerto con otra variedad que previamente había comprobado que era más fructífera.
          Opté por injerto en espiga y no tuve éxito, así que al año siguiente, consulté en internet y encontré un vídeo de un señor de Canarias, que empleaba un método de injerto en espiga algo diferente al que yo había realizado.

           Escogí las espigas que tuvieran dos años. Facilmente se puede apreciar el brote que corresponde a cada año.
        Elegí una rama sana para realizar el injerto, la corté con la sierra y repasé el corte con la navaja.
          Con una hoja de cuchillo y ayudándome de un martillo hice un corte por la mitad y empleé una cuña para que se mantuviera el corte abierto.
          Preparé las espigas haciéndole dos cortes laterales para que quedasen en forma de cuña.
          Coloqué las espigas en los laterales del corte, de manera que la piel de las espigas estuviesen en contacto con la piel del tronco en el que realicé el injerto, y retiré la cuña para que queden sujetas firmemente.
          Con  un trozo de corteza de la rama cortada tapé la grieta que quedaba en el tronco.
          Para taparlo, he empleado una hoja de pita, siguiendo las enseñanzas que se muestran en el video.
          Como la pita que tengo es pequeña he tenido que unir dos para envolver el injerto. Por último le he puesto tierra húmeda, la he compactado y he añadido un poco de agua para mentener la humedad.
          He repetido la operación en otras ramas del almendro con la esperanza de que algún injerto cogiera.

          Como no tenía más pitas he utilizado un tetrabrik de leche que hace la misma función de la pita.
          Ahora sólo quedaba esperar el resultado y en esta ocasión ha habido suerte.
          Tres de los injertos brotaron y aunque uno lo tronchó el fuerte viento de levante, todavía quedan dos que crecen vigorosos.
          Espero que la producción ahora sea suficiente como para que Pepi pueda hacer su deliciosa tarta de almendras.


INGREDIENTES

  • 1 vaso de leche
  • 1 vaso de azúcar
  • 1 vaso de aceite
  • 2 vasos de harina
  • 1 sobre de levadura
  • 75g de almendras molidas
  • 75g de almendras laminadas
  • La cáscara de un limón
  • Anís en grano
PREPARACION
          Se vierte el aceite en la sartén y se fríe la cáscara del limón. Se retira la cáscara y una vez apagado el fuego se echa el anís en grano en la sartén.
          Las almendras laminadas se reservan para adorno, y las molidas  se baten  con el resto de los ingredientes en un bol.
          Se vierte a un molde de unos 22 cm engrasado y enharinado y se introduce en el horno a 150º C durante 30 minutos. Comprobar que está cocido con una aguja y sacar.



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